Desde Pompeya a Angkor Wat, la arqueología ha librado
a grandes urbes de un olvido de siglos
![]() |
| Angkor Wat, una de las mayores joyas urbanas de la antigüedad, en Camboya. SERGIO DÍAZ GETTY IMAGES/FLICKR RF |
Angkor Wat (Camboya)
Angkor
Wat se mantuvo en la memoria del pueblo jemer como una construcción religiosa, la más importante que había
creado su imperio a partir del siglo IX en lo que hoy es Camboya. La
selva, sin embargo, se imponía entre la mayoría del pueblo y las reliquias de sus
antepasados. Fue el aprecio de los extranjeros lo que dio a conocer este templo
en occidente: varios fueron los misioneros que recogieron los testimonios que hacían referencia a toda una ciudad
abandonada, como Marcelo de Ribadeneyra, como cuenta National
Geographic España.
A
mediados del siglo XIX un francés, Henri Mouhot, se empeñó en llegar hasta
allí, y de sus entusiastas descripciones nació un interés que llega hasta
nuestros días. Ahora, en uno de los centros turísticos más visitados del
sudeste asiático, cada mañana cientos
de turistas se sientan a esperar a ver aparecer al sol tras las cinco torres
con forma de flor de loto del templo principal.
![]() |
| La colina Strongilovoúni, donde se encuentra la antigua ciudad griega. SIA/EFAK/YPPOA |
Pompeya (Italia)
Un
enamorado de la antigüedad que antes de ser el mejor alcalde de Madrid fue un
buen rey de Nápoles redescubrió Pompeya. La ciudad había quedado cubierta por la ceniza y el lapilli
del Vesubio el año 79, pero también por el olvido. Con la esperanza de hallar
esculturas espectaculares, el futuro Carlos III encargó en 1738 a un ingeniero
español que arrancase las excavaciones
de la zona, al sur de Nápoles. En ese momento, sin embargo, aún no
se había determinado que los restos que surgían de la tierra correspondían a la
antigua ciudad romana, pero el
descubrimiento de villas y templos fueron dando forma, casi por ensayo y error,
a una disciplina inexistente hasta entonces: la arqueología. Hoy, casi tres siglos
después de los primeros hallazgos, la ciudad afronta un nuevo reto: la difícil
conservación de los restos revelados.
![]() |
| Moldes de cuerpos sepultados por las cenizas del Vesubio, en Pompeya. COLIN MATTHIEU HEMIS.FR |
Must Farm (Reino
Unido)
Un
desastre natural pudo ser la causa de que los habitantes de un pequeño oasis de
lujo y comodidad en plena Edad de Bronce abandonaran
de un momento a otro todas sus posesiones y dejaran intacto su asentamiento en
Must Farm, cerca de Cambridge, para deleite de los arqueólogos que
lo han descubierto excavando en el barro. La historia se asemeja a la de
Pompeya en un aspecto: los objetos encontrados permiten sacar la instantánea de
la vida cotidiana, pero en este caso de hace 3.000 años. Lanzas con empuñaduras, ropa de casa finamente tejida
e incluso cuentas de cristal y ámbar importadas desde el continente y Próximo
Oriente completan un ajuar arqueológico que tardará aún mucho en
estudiarse por completo.
Mohenjo Daro
(Pakistán)
No
hay signos de ostentación entre las ruinas de la ciudad de Mohenjo Daro. Todo
un asentamiento humano al mismo nivel. Quizá por eso siguen existiendo multitud
de enigmas sobre esta civilización del valle del Indo que se alza en la actual
Pakistán, como explica National Geographic. Vivió ocho siglos de esplendor y de
refinados sistemas de riego hasta su abandono en el siglo XIX antes de Cristo.
Allí se mantuvo, a orillas
del río Indo, esperando a ser redescubierta a principios del siglo pasado por
un sinfín de arqueólogos, deslumbrados cuando encontraron en 1926 una estatuilla
femenina de bronce, conocida como la bailarina, que se conserva en
un museo de Nueva Delhi.
Machu Picchu (Perú)
Ni
oír hablar de ella: los
españoles que dominaron durante casi 300 años Perú no descubrieron jamás Machu
Picchu, una de las mayores joyas que dejaron los incas. Residencia
de descanso del noveno inca, Pachacútec, se cree que la ciudad también servía
de santuario. Aunque el destino ya aparecía mencionado en textos del siglo XIX,
el estudio científico de las ruinas no arrancó hasta 1911 con el
redescubrimiento del sitio por parte de Hiram Bingham, un historiador
estadounidense. La ciudad es
un ejemplo de integración de la arquitectura y la naturaleza, a más de 2.400
metros de altitud.
![]() |
| Panorámica de la ciudad inca de Machu Picchu, a más de 2.400 metros de altitud. EL PAÍS |
Nevsehir (Turquía)
La
historia es cíclica. Hace dos años las autoridades turcas pretendían urbanizar
un área de Capadocia para construir viviendas. Al remover el suelo se encontraron lo que puede ser la mayor ciudad
subterránea del planeta, en la provincia de Nevsehir, con una antigüedad
fechada cercana a los cinco milenios. Aunque ya se habían encontrado
algunos límites del asentamiento, no fue hasta esta nueva pretensión
constructora cuando se comprendió la importancia del hallazgo.
Este artículo fue realizado gracias a elpais.com Si deseas seguir leyendo
artículos de tu interés sigue explorando el sitio.




No hay comentarios:
Publicar un comentario